
Las historias de los menos afortunados acerca de un misterioso tren que los llevaría a un lugar donde abundaba el trabajo y el bienestar corrían en un susurro apenas audible, de boca en boca. sin levantar ruido, sin apenas poder ser escuchado.
Durante días estuve a la interperie, arriesgando la vida, en aquellas callejuelas, cubierto de arapos y mugre, hasta que mis oídos pudieron escuchar el susurro. Fue sentado en un callejón. En el callejón de atrás de un burdel -Le Petit Parisien-, donde escuché la palabra que enloquecería mis noches y mis días desde entonces. Haciéndome entrar en un febril estado de consciencia intelectual que hasta hoy aun no ha remitido. Desde que escuché esa palabra por vez primera y la historia en un susurro, mis ojos se han abierto a increíbles descubrimientos. Las esquinas y los oscuros rincones, antes vacíos, se han llenado ahora de ínfimos detalles que arrojan luz a cada paso que doy en mi investigación.
AXA

AXA es un cuento para los niños, es como el Hombre del Saco...
ResponderEliminarY nadie ha dicho que el Hombre del Saco no sea real
He estado mirando y remirando el mapa y solo le veo lo del diablito...
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